En la fotografía hay un sinfín de reglas: encuadres, tercios, enfoques, luces, distancias focales, etc… El gato morrón confía plenamente en que las reglas se hicieron para romperse, y cuando tiene una cámara en mano, lo único que busca reflejar es la verdadera esencia de lo retratado.
Todos tenemos una característica intrínseca, un je ne sais quoi que nos hace únicos, y el gato morrón quiere encontrar ese detalle – que ante los ojos del común de los mortales pasaría desapercibido- y exprimirle hasta la última gota. Las fotos como una documentación de lo esencial de cada uno.
Un guiño a los años en los que todavía se usaban cuartos oscuros para revelar fotografías, y todo el proceso se revestía de una cierta magia: el espacio vacío del papel de repente se cubría de algo, de alguien, un espacio, una persona, un objeto, algo irrisorio, único, irrepetible.
Original.
Y sorprenden. Sorprenden porque son fotos que pueden leerse, que palpitan algunos minutos en nuestra memoria luego de verlas, que se mofan un poco del mundillo que nos rodea y de esa juventud tan ávidamente necesitada de ser fotografiada.
Fotografía codeándose con las bandas de rock; con ciertas dosis de colores POP; con características que ponen en evidencia que tras el lente hay alguien que no se toma a sí mismo tan en serio. Alguien que se esta divirtiendo con cada flash que sale disparado. Esa complicidad entre el sujeto y quien lo retrata, huella inequívoca del gato morrón.
Primer colaboración de un lector que se sumerge en esta comu...
Hey! ¿No Era Que Ibas a Ser Famosa? Todavía No Veo Tu Cara ...
Jamas fueron días seguidos. Así que vienen en tres días pero...







Pingback: Bitacoras.com