Ayer cometí el gravísimo error de ver Into the Wild (de Sean Penn) antes de irme a dormir (algo que lógicamente no pasó). ¿Qué puedo decir? Lo que sentí cuando terminó fue exactamente lo mismo que debe sentir cada uno que la ve, un vacío terrible ya que la película le habla directamente al espectador criticando el materialismo superfluo al que aspira todo buen ciudadano. Y a modo de contradicción uno se pregunta “¿Qué carajo hago perdiendo el tiempo acá?” o, en aquellos con un acceso más fluido a la profundidad, “¿En qué podemos encontrar la felicidad después de todo?”.
La película narra la historia verídica de Christopher McCandless (Emile Hirsch), un joven que después de terminar la universidad abandona su familia y sus posesiones huyendo de la opresión social y en busca de la integridad espiritual entre la naturaleza y el mundo salvaje. Personalmente creo que la temática principal trata el concepto de felicidad en las relaciones humanas, en torno a esto gira el desarrollo del personaje protagónico durante el transcurso de la trama y explica su iniciativa de excluirse en la soledad. Pero lo que más me interesó es lo que se maneja en un segundo plano (aunque en una primera instancia parezca ser el tema central), la relación entre “deber”, “querer” y “poder” que en lo general solemos simplificarlo solamente con el deber (tengo que recibirme joven, casarme sin arrugas, formar una familia feliz con un auto y un perro que en lo posible sea un golden retriever).
A ver, estamos frente al principal problema de nuestra querida sociedad, las formas y el caretaje, la oclusión de los sueños y los deseos para darle lugar a los estereotipos elegidos por alguien -o por el inconciente general- y alimentados por el materialismo y el confort. Para ser más claro lo pongo en un ejemplo categórico: Yo puedo irme a recorrer el mundo con una guitarra o puedo quedarme a terminar la carrera que con tanto esmero elegí; yo quiero ir a recorrer el mundo; yo “debo” quedarme a terminar la carrera que con tanto esmero elegí; todos quieren que me quede a terminar la carrera que con tanto esmero elegí; me quedo a terminar la carrera por el miedo natural al destierro social. Sin embargo nuestro querido Alex Supertramp (Christopher McCandless renacido) un día deja su casa con una mochila y sale a la deriva con un proyecto definido: llegar a Alaska y sobrevivir en la soledad. En el viaje se relaciona con cierta cantidad de personajes (tema que no pretendo tratar en esta nota) incluyendo a la hermosa Tracy (Kristen Stewart) a quien se le revela en boca de Alex la síntesis de todo lo que estoy queriendo expresar con retorcidas reflexiones: “When you want something in life, you just gotta reach out and grab it” o “Cuando quieres algo en la vida solo extiende el brazo y tómalo”. La pregunta es ¿Hasta dónde debemos reprimir lo que en verdad queremos o somos? O más bien ¿Qué es lo que en verdad queremos para nuestras vidas?
Como a diferencia de Lea no se cerrar (ni escribir) notas con una cierta coherencia periodística (con una cierta coherencia.), ni me interesa hacerlo ya que solo pretendo expresar un pensamiento abierto por si hay alguna mente profunda dispuesta a entablar un debate vía blog sobre el tema, les cuento un chiste de gallegos:
“A un gallego le dijeron que su mujer lo engañaba con su mejor amigo. Entonces mato al perro.”
Si, encima lo google ¬¬
Cada tanto uno puede percibir que la sociedad, la naturaleza...
Si eres como yo, más de una vez has soñado con dejar todo bo...
Ya largaron el primer single de su esperadísimo cuarto álbum...






