De manos del mismísimo Alex Turner, podemos encontrar la nueva placa de los Arctic Monkeys, Suck It and See para escucharla día y noche a través del SoundCloud oficial de la banda de Sheffield. Ya desde “Brick By Brick“, que salio como un avance y con motivo del “Record Store Day“, y con eso sabemos que Matt Helders, el fenómeno baterísta del banda, ahora le usurpa por ratos las voces principales a Turner. Tambien que estan re pesados, muy hi-fi, muy potentes, muy Kyuss como nos demostraron con “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair“.
Eso sabíamos, pero no paramos de hacer especulaciones, porque el anterior “Humbug” estuvo muy influenciado por la clave stoner de su productor Josh Homme, y este en la previa parecía seguir por el mismo sendero. Pero no, equivocadisimos, el comienzo del disco nos muestras dos joyas con tinte clásicos y beatlesco desde lo vocal con “She’s Thunderstorms” y “Black Treacle”, en el que no descuidan lo instrumental y con un toque muy profesional los chicos ingleses dejan de lado el sonido del primer disco, esa crudeza indie-vintage y se mandan flor de trabajo al intentar estallar nuestros equipos de sonido.
Hasta ahí vamos genial, ahora llega a la cantada por Helders, Brick By Brick, y si, queda mucho mas ordenada en este espectral disco, muy flotada, muy rockera. Luego llega el pop a lo Surf Rock estadounidense, melodías calidas por doquier, “The Hellcat Spangled Shalalala” te lo dice desde su nombre coreador con “Shalalala”, esto es volver a la adolescencia pero desde la madurez, como recordándola.
Luego vuelven a la oscuridad con la que evocan a los californianos Kyuss con el ya escuchado Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair, y el equilibrio llega con “Library Pictures” que aparenta ser un himno del primer disco, algo como “Dancing Shoes” pero es distinta, juega con contrastes, como una bella bailarina saltando entre penumbras. Luego flota entre Jim Morrison y una versión stoner cruda mezcla entre los Strokes y ellos mismos, y nos damos cuenta que volvieron a los riff, simples y minimalistas, pero que ya no todo suena colorido y jovial sino que se sienten muchos delays, mucho echo, armonías tristes (no es valorativo sino expresivo este uso), dentro de la densa capa de angustia que encierra a “All My Own Stunts” en la que Josh Homme presta su voz para los coros. No cierra del todo aun con ese plus para las estadísticas.
Pero dura poco el desconcierto porque aparece un hermoso bajo a lo McCartney con su Rickenbacker para “Reckless Serenade” y vuelve la adolescencia en lo que seria un muy chill y cool lado b para su ya clásico “Fluorescent Adolescent”. Incluso en la coda utilizan conceptos similares que ademas es donde asoman de a poco las guitarras distorsionadas y el espíritu rocker de la banda por estos días. Ya casi por el cierre tenemos en “Piledriver Waltz” al objeto mas pop del disco, con cortes rítmicos que le dan una inyección de originalidad a un tema que de por si es simpático pero que tampoco viene a cambiar la faz de la tierra. Se va a través de un cierre instrumental algo largo pero agradable, que prepara para la triada final que en “Love is a Laserquest” nos lleva en un viaje placentero por la voz de Alex, un tema que sin mucho se las ingenia para cumplir dentro del disco, siguiendo la ley de esta placa: la fluidez.
Para cerrar tienen dos joyas, la primera, que le da nombre al disco, “Suck It and See” promete ser un single con dimensiones de estadio. Las melodías vuelven a sus origenes y sobre todo recuerdan el trabajo en solitario de Alex Turner con la muy buena OST para la película “Submarine“. Es muy suave, no hay estridencias, no querés saltar pero de todas formas te das cuenta que estas ante un peso pesado. Y con esa misma formula resuelven el disco en “That’s Where You’re Wrong”, con una batería muy a lo “Rain“ de los Beatles y guitarras con sonido a lo Brian May, y otras cosas que recuerdan a muchas bandas mas actuales como The Killers, pero aun cuando sobrevuelan otros seres y si bien se pierde mirada en la canción lo que no hay que olvidar, lo que realmente importa, es que los Arctic Monkeys volvieron, si, ellos ya había madurado en “Humbug” pero ahora lo hicieron en el rumbo que su música indicaba y sobre todo sus fans ansiaban.
No hay super hits, las muchachas de 16 años no van a llorar de felicidad al escuchar este disco pero sin dudas en un comienzo y a solo segundos de la primer escucha es un muy prometedor cuarto disco para una de las bandas de la década. Es mucho mas pop que el anterior sin por eso dejar de ser tanto o mas rockero, son dos bestias que pueden convivir. No es su mejor trabajo, pero no esta ni cerca de desilusionar, es un disco de transición, pero ahora hacia una buena etapa, mas luminosa y mas original, volviendo a lo que los hizo geniales en la década pasada y lo que logro que conquistaran al mundo comenzando sus 20 años.
Ahora les dejo el disco completo para que cada uno saque sus conclusiones:
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