Es muy común cuando me gusta demasiado una banda o un disco hacer una especie de investigación para conocer a profundidad quienes estuvieron detrás de la creación o concepción de un disco o sino quien o quienes fueron los responsables del salto de calidad de una banda, de la evolución en su sonido. Solemos decir que la banda mejoró, evolucionó, dio una vuelta de tuerca o simplemente se pusieron serios.

Esto, en muchos casos, no hace justicia a ciertos personajes que influyeron a un grupo en particular y les hicieron crecer de repente o tal vez ayudaron en un disco significativo. Estoy hablando de los productores pero también de los ingenieros de sonido. Esta gente por regla general no es reconocida por su labor detrás de la banda, detrás de la escena musical. Hay casos en los que puede que un productor sea reconocido en el medio o círculos artísticos pero no a los ojos de los miles de fanáticos que cantan o alaban determinada banda o canción.

George Martin y los Beatles creando Sgt. Pepper...

George Martin y los Beatles creando Sgt. Pepper...

Ciertamente no nos fijamos en esos detalles y simplemente disfrutamos de la música. ¿DEBERIA ACUSARSENOS “CULPABLES” POR ESO? Claro que no, pero en esos instantes en los que la euforia de una canción o álbum termina y da paso al deleite por lo escuchado, es momento de pensar cómo semejante obra o grupo se convirtió en lo que es. Los héroes no nacen, se hacen. Y en ese “hacer” muchos productores les han cambiado la cara a más de un grupo o han hecho realidad el deseo de una banda de convertirse en mucho más, transformándose ellos mismos en un puente entre las aspiraciones y la realidad.

Pero estos señores, que habitan en los círculos musicales desde el comienzo de la música como negocio, no sólo son victimas del no reconocimiento sino que también son perseguidos por un buen número de fans. Históricamente han sido vistos por los fanáticos como “vende patrias” o de “quemar” a un grupo para comercializarlo y hacerlo apto para las masas. Son acusados de ser “músicos fracasados” cuyo trabajo no es más que decorativo y si supieran más de música harían las cosas por su cuenta. Todos estos ataques se fundamentan en la idea de que “las bandas son grandes por sí solas” y no necesitan de terceros para componer música o sonar de una manera en particular.


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  • Hey! ¿No Era Que Ibas a Ser Famosa?
    Todavía No Veo Tu Cara En Las Revistas
    Y Sé Que Seguís Usando El Mismo Perfume Barato

    Cuidado Amigo Si La Ves Andar Por La Calle
    Camino Al Estrellato Destrozará Un Par De Corazones
    Sin Pedir Perdón Ni Permiso Sólo Porque Puede Hacerlo

    Y Mientras Seguimos Yirando
    El Amor De Desangra En El Piso


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  • Denis Johnson (Munich, 1949) es un poeta-escritor norteamericano de culto. Su prosa es cruda, sensata y poderosa. Johnson militó en las líneas del Taller de Escritura Creativa en la Universidad de Iowa (al igual que: Raymond Carver, Jim Dodge, John Cheveer y Kurt Vonnegut). Como buen veterano de guerra, regresó para dar clases a los neófitos del mundo de las letras. Desde muy chico su dolor y éxtasis por el mundo le empezaban a taladrar la cabeza y, para su salvación y la nuestra, encontró en las duras teclas de una máquina de escribir, el portal que lo llevaría (sin restricciones) a un mundo mejor, más cálido, más real y por lo tanto, más reconfortante.

    Jesus's Son (1992) de Denis Johnson

    Jesus's Son (1992) de Denis Johnson

    Su espíritu lleno de hambre, cedió  a los cócteles químicos, en un sin número de ocasiones. Cócteles que en algunas ocasiones, lo llevaron a dormir con sangre en sus manos, tierra en los dientes y electroshocks gastrointestinales. Estamos hablando de un verdadero santo como pueden ver.

    Con sólo veinte años Johnson publica: The Man Amongst the Seals:Poems y se abre un espacio en el hall of fame de la literatura norteamericana. Desde este punto, Johnson sólo sube, eso sí, nunca al penthouse… Johnson no cree en esas cosas. En 1982 se lanza a mar abierto con Angels (su primera novela), de la cual no voy a hablar, dado que recién –sólo veinte o treinta páginas atrás- estreché la mano con su protagonista Bill Houston, besé los labios de Jamie, acaricié el cabello de Miranda, cambié los pañales de Baby Ellen y no creo que sea prudente de mi parte que hable huevadas, por no conocer -del todo- sus increíbles vidas.

    Lo que nos lleva a Jesus’ Son(quisiera que está crítica fuese un prólogo, para poder continuar la frase con la siguiente frase: Que es el libro que llevan en sus manos, pero como no es el caso, continuo con la siguiente frase): Que nos narra (en once cuentos) las idas y venidas de un heroinómano pletórico. Enamorado del solitario paisaje. Enamorado de su VW escarabajo verde. Enamorado de su mujer cabellera-de-fuego. Enamorado de la lluvia (de cada una de sus gotas). Enamorado de las agujas. ¿Y por qué no? Enamorado de la sangre y las carreteras infinitas.


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  • Zapatos Gastados y Rimel Corrido

    Es Hora De Despertarse
    La Banda Dejó De Tocar
    El Festejo Acabó
    Y Nadie Se Quiere Quedar a Limpiar
    Dolor, Terror, Amor
    Si Tan Sólo Hubiésemos Hecho Algo
    Si Hubiésemos Escuchado Lo Que Tenían Que Decir
    Porque Soñamos Poco
    Y Engañamos Mucho
    Y Dejamos Que Pisen La Bandera Así Nomás

    Es Cuestión De Poner El Cuerpo
    Sin Preguntar Qué Es Lo Que Vendrá Después
    ¿Quién Será El Último En Quedar De Pie?
    El Final Del Espectáculo Está Por Comenzar


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  • Fotografías: Julián Alvarez Tarrío

    Atardecer en el puerto


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