Es muy común cuando me gusta demasiado una banda o un disco hacer una especie de investigación para conocer a profundidad quienes estuvieron detrás de la creación o concepción de un disco o sino quien o quienes fueron los responsables del salto de calidad de una banda, de la evolución en su sonido. Solemos decir que la banda mejoró, evolucionó, dio una vuelta de tuerca o simplemente se pusieron serios.
Esto, en muchos casos, no hace justicia a ciertos personajes que influyeron a un grupo en particular y les hicieron crecer de repente o tal vez ayudaron en un disco significativo. Estoy hablando de los productores pero también de los ingenieros de sonido. Esta gente por regla general no es reconocida por su labor detrás de la banda, detrás de la escena musical. Hay casos en los que puede que un productor sea reconocido en el medio o círculos artísticos pero no a los ojos de los miles de fanáticos que cantan o alaban determinada banda o canción.
Ciertamente no nos fijamos en esos detalles y simplemente disfrutamos de la música. ¿DEBERIA ACUSARSENOS “CULPABLES” POR ESO? Claro que no, pero en esos instantes en los que la euforia de una canción o álbum termina y da paso al deleite por lo escuchado, es momento de pensar cómo semejante obra o grupo se convirtió en lo que es. Los héroes no nacen, se hacen. Y en ese “hacer” muchos productores les han cambiado la cara a más de un grupo o han hecho realidad el deseo de una banda de convertirse en mucho más, transformándose ellos mismos en un puente entre las aspiraciones y la realidad.
Pero estos señores, que habitan en los círculos musicales desde el comienzo de la música como negocio, no sólo son victimas del no reconocimiento sino que también son perseguidos por un buen número de fans. Históricamente han sido vistos por los fanáticos como “vende patrias” o de “quemar” a un grupo para comercializarlo y hacerlo apto para las masas. Son acusados de ser “músicos fracasados” cuyo trabajo no es más que decorativo y si supieran más de música harían las cosas por su cuenta. Todos estos ataques se fundamentan en la idea de que “las bandas son grandes por sí solas” y no necesitan de terceros para componer música o sonar de una manera en particular.
Publicado por: Colaboradores
Comentarios (6)
Etiquetas: abbey road, alias, bob rock, brian eno, coldplay, criticas, david bowie, george martin, jeff beck, metallica, musica, productores, rock, roxy music, talking heads, u2
Categorías:





